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-¿Veis a los seres humanos? Necesitan
ayuda... tendréis que bajar vosotros a la tierra.
-¿Nosotros?
-Dijeron los ángeles ilusionados, asustados, emocionados, pero llenos
de fe.
-Sí,
vosotros sois los indicados. Nadie más podría cumplir esta tarea.
Escuchar: cuando creamos al hombre, lo hicimos a imagen
y semejanza nuestra, pero con talentos especiales para cada uno. Permití
diferencias para que juntos formasen el Reino. Así lo planeé.
Unos alcanzarían riquezas
para compartir con los pobres. Otros gozarían de buena salud para cuidar
a los enfermos, otros serían sabios y otros muy simples para procurar entre
ellos sentimientos de amor, admiración y respeto. Los buenos tendrían
que rezar por los que actuaran como si fueran malos. El paciente toleraría
al neurótico.
En fin, mis planes deben cumplirse para que el hombre
goce, desde la tierra, la felicidad eterna. Y para hacerlo, ¡¡¡Vosotros
bajaréis con ellos!!!
-
¿De qué se trata?, los ángeles preguntaron inquietos.
Entonces el Señor explicó su deber. Como
los hombres se han olvidado de que los hice distintos para que se complementasen
unos a otros y así formaran el cuerpo de mi Hijo amado, como parece que
no se dan cuenta de que los quiero diferentes para lograr la perfección,
bajarán ustedes con francas distinciones.
Y
dio a cada uno su tarea:
-
Tú tendrás memoria y concentración de excelencia; serás
ciego.
- Tú serás elocuente
con tu cuerpo y muy creativo para expresarte; serás sordomudo.
- Tú tendrás pensamientos profundos,
escribirás libros, serás poeta; tendrás parálisis
cerebral.
-
A ti te daré el don del amor y serás su persona; habrá muchos
otros como tú en toda la tierra y no habrá distinción de
raza, porque tendrás la cara, los ojos, las manos y el cuerpo como si fueran
hermanos de sangre; tendrás síndrome de Down.
-
Tú serás muy bajo de estatura, y tu simpatía y tu sentido
del humor llegarán hasta el cielo; serás gente pequeña.
- Tú disfrutarás de la
creación tal como lo planeé para los hombres. Tendrás discapacidad
intelectual, y mientras otros se preocupan por los avances científicos
y tecnológicos, tú disfrutarás mirando una hormiga, una flor.
Serás feliz, muy feliz, porque amarás a todos y no harás
juicio de ninguno.
- Tú vivirás
en la tierra, pero tu mente se mantendrá en e cielo; preferirás
escuchar mi voz a la de los hombres; tendrás autismo.
- Tú serás
hábil como ninguno, te faltarán los brazos y harás todo
con las piernas y la boca.
Al último ángel
le dijo:
- Serás genio; te
quitaré las alas antes de llegar a la tierra y bajarás con la espalda
ahuecada, los hombres repararán tu cuerpo, pero tendrás que ingeniártelas
para triunfar. Tendrás mielomeningocelle, que significa: miel que vino
del cielo.
Los ángeles se sintieron
felices con la distinción del Señor, pero les causaba enorme
pena tener que apartarse del cielo para cumplir su misión.
-
¿Cuánto tiempo viviremos sin verte? ¿Cuánto tiempo
lejos de ti?
-
No os preocupéis, estaré con vosotros todos los días. Además,
esto durará solo entre 60 y 80 años terrenos.
-
Está bien, Padre. Será como tú dices. 80 años son
un instante en el reloj eterno. Aquí nos vemos; al ratito. Dijeron los
ángeles al unísono.
Y bajaron
a la tierra emocionados.
Cada uno llegó al
vientre de una madre. Ahí se formaron durante 6,7,8 o 9 nueve meses.
Al nacer, fueron recibidos con profundo dolor, causaron miedo y angustia.
Algunos padres rehusaron la tarea, otros la asumieron enojados;
otros se echaron culpas hasta disolver su matrimonio, y otros más lloraron
con amor y aceptaron el deber.
Sea cual fuere el caso,
como los ángeles saben su misión, y sus virtudes son la fe, la esperanza
y la caridad, además de otras, todas gobernadas por el Amor, ellos han
sabido perdonar, y con paciencia pasar la vida iluminando a todo aquél
que los ha querido amar.
Siguen bajando ángeles
a la tierra con espíritus superiores en cuerpos limitados, y seguirán
llegando mientras haya humanidad en el planeta. Dios quiere que estén
entre nosotros para darnos la oportunidad de trabajar por ellos, para aprender
de ellos.
Y trabajar es servir, servir es vivir, y vivir es amar,
porque la vida se nos dio para eso.
El que no vive para
servir, no sirve para vivir...
Maestro, ¿quién
pecó para que éste naciera ciego? ¿él o sus padres?
Ni él ni sus padres; nació así para que se vieran en él
las obras de Dios.
¿Ven por qué existen tantas diferencias?
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Autor desconocido |