El
Principito
Hola
danzarines y danzarinas! hace un tiempo que quería transcribir en el Correo
este capítulo de "El principito". Creo que este
número del correo, en el que todos estamos disfrutando de los últimos
días de vacaciones del mes de agosto me brinda esa posibilidad.
Espero que para el próximo Correo algunos de vosotros
hayáis tenido tiempo y ganas de pasar vuestras experiencias danzarinas
a algún texto escrito para compartir con todos nosotros... Ya sabéis
que todos vuestros aportes nos enriquecen, así que no seáis tímidos
o demasiado exigentes. Expresaros!!
Comparto
este texto porque realmente me llega, creo que habla de cosas que hoy casi ni
nos paramos a pensar y que, sin embargo, siguen siendo de peso y desde mi punto
de vista, importantes para nuestras vidas: las relaciones, la amistad, la forma
en que creamos lazos con lo que realmente nos importa...
Espero que lo disfrutéis
tanto como yo.
Gabriela
Capítulo
XXI:
...." Entonces apareció
el zorro.
-Buenos días- dijo el zorro
-Buenos días-
respondió cortésmente el principito, que se dio vuelta pero no vio
nada.
-Estoy acá-dijo la voz bajo el manzano...
-¿Quién
eres?-dijo el principito-. Eres muy lindo...
-Soy un zorro-dijo el zorro.
-Ven a jugar conmigo-le propuso el principito-.¡Estoy tan triste!...
-No puedo jugar contigo-dijo el zorro-. No estoy domesticado.
-¡Ah!
Perdón- dijo el principito.
 |
Pero, después de reflexionar,
agregó:
-¿Qué significa "domesticar"?
-No eres de aquí-dijo el zorro-. ¿Qué buscas?
-Busco
a los hombres-dijo el principito-. ¿Qué significa "domesticar"?
-Los hombres-dijo el zorro- tienen fusiles y cazan. Es muy molesto. También
crían gallinas. Es su único interés. ¿Buscas gallinas?
-No-dijo el principito-. Busco amigos.¿Qué significa "domesticar"?
-Es una cosa demasiado olvidada-dijo
el zorro-. Significa "crear lazos".
-¿Crear lazos?
-Si-dijo el zorro-. Para mí no eres todavía más que un muchachito
semejante a cien mil muchachitos. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas.
No soy para ti más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero, si me
domesticas, tendremos necesidad uno del otro. Serás para mi único
en el mundo. Seré para ti único en el mundo...
-Empiezo a comprender-
dijo el principito-. Hay una flor...Creo que me ha domesticado...
-Es posible-dijo
el zorro-. ¡En la Tierra se ve toda clase de cosas...!
-¡Oh! No
es en la Tierra-dijo el principito.
| | El zorro
pareció muy intrigado: -¿En otro planeta? -Si . -¿Hay
cazadores en ese planeta? -No. -¡Es interesante eso! ¿Y
gallinas? -No. -No hay nada perfecto-suspiró el zorro. |
|
Pero el zorro volvió a su idea:
-Mi vida es monótona,. Cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas
se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida se llenará
de sol.
Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos
los otros. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra. El tuyo me llamará
fuera de la madriguera, como una música. Y, además, ¡mira!
¿ Ves, allá, los campos de trigo? Yo no como pan. Para mí
el trigo es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. ¡Es
bien triste! Pero tú tienes cabellos color de oro. Cuando me hayas domesticado,
¡será maravilloso! El trigo dorado será un recuerdo de ti.
Y amaré el ruido del viento en el trigo...
El zorro calló y miró
largo tiempo al principito:
-¡Por favor... domestícame!-dijo
-Bien
lo quisiera-respondió el principito-, pero no tengo mucho tiempo. Tengo
que encontrar amigos y conocer muchas cosas.
-Sólo se conocen las cosas
que se domestican-dijo el zorro-. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada.
Compran cosas hechas a los mercaderes. Pero como no existen mercaderes de amigos,
los hombres ya no tienen amigos. Si quieres una amigo, ¡domestícame!
-¿Qué hay que hacer?-dijo el principito.
-Hay que ser muy
paciente-respondió el zorro-. Te sentarás al principio un poco lejos
de mí, asi, en la hierba. Te miraré de reojo y no dirás nada.
La palabra es fuente de malentendidos. Pero, cada día, podrás sentarte
un poco más cerca...
Al día siguiente volvió el principito.-Hubiese
sido mejor venir a la misma hora-dijo el zorro-. Si vienes, por ejemplo, a las
cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres. Cuanto más
avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré
agitado e inquieto, ¡descubriré el precio de la felicidad! Pero si
vienes a cualquier hora, nunca sabré a que hora preparar mi corazón...
los ritos son necesarios.
-¿Qué es un rito?- dijo el principito.
-Es también algo demasiado olvidado-dijo el zorro-. Es lo que hace que
un día sea diferente de los otros días: una hora, de las otras horas.
Entre los cazadores, por ejemplo, hay un rito. El jueves bailan con las muchachas
del pueblo. El jueves es, un día maravilloso. Voy a pasearme hasta la viña.
Si los cazadores no bailaran en día fijo, todos los días se parecerían
y yo no tendría vacaciones.
Así el principito domesticó
al zorro. Y cuando se acercó la hora de la partida:
-¡Ah!.....-
dijo el zorro-. Voy a llorar.
-Tuya es la culpa- dijo el principito-.
No deseaba hacerte mal pero quisiste que te domesticara...-Si-dijo
el zorro.
-Entonces, no ganas nada.
-Gano-dijo el zorro-por el color del
trigo.
Luego, agregó:
-Ve y mira nuevamente las rosas. Comprenderás
que la tuya es única en el mundo. Volverás para decirme adiós
y te regalaré un secreto.
 | |
El principito se fue a ver nuevamente
a las rosas: -No sois en absoluto parecidas a mi rosa: nos sois nada
aún-les dijo-. Nadie os ha domesticado y no habéis domesticado a
nadie. Sois como era mi zorro. No era más que un zorro semejante a cien
mil otros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo. |
Y las rosas se sintieron bien molestas.
-Sois bellas, pero estáis vacías- les dijo todavía-. No se
puede morir por vosotras. Sin duda que un transeúnte común creerá
que mi rosa se os parece. Pero ella sola es más importante que todas vosotras,
puesto que es ella la rosa a quien he regado, Puesto que es ella la rosa a quien
puse bajo un globo. Puesto que es ella la rosa a quien abrigué con un biombo.
Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo las dos o tres veces
que se hicieron mariposas). Puesto que es ella la rosa a quien escuché
quejarse, o alabarse, o aun, algunas veces, callarse. Puesto que ella es mi rosa.
Y volvió hacia el zorro:
-Adiós-dijo
-Adiós-
dijo el zorro-. He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con
el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.
-Lo esencial
es invisible a los ojos- repitió el principito, a fin de acordarse.
-El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante.
-El tiempo que perdí
por mi rosa ...-dijo el principito, a fin de acordarse .-Los hombres
han olvidado esta verdad-dijo el zorro-. Pero tú no debes olvidarla.
Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable
de tu rosa... -Soy responsable de mi rosa... -repitió el principito,
a fin de acordarse." | | |
autor:
Antoine de Saint-Exupéry