(Continuación)
Bailemos
Tango Mi Vida
Extracto Del Libro "Amarse Con Los Ojos Abiertos"
De Silvia Salinas y Jorge Bucay.
CLASE
5
Hoy
no tengo ganas de ir a clase; en realidad no tengo ganas de ir a ninguna parte.
Yo no entiendo qué está pasando, pero siento
que mi pareja se aleja. Desde hace un tiempo discutimos por todo y no hay manera
de poder hablar de lo que pasa. Son infinitos los reproches mutuos que impiden
el diálogo. Es como si habláramos distintos idiomas y una dolorosa
distancia, mezcla de rencor e indiferencia, se está clavando entre nosotros.
Este silencio, no sé cómo ni cuándo empezó, pero crece
cada vez más y parece imposible detenerlo. Nunca pensé que después
de tanto tiempo de complicidad y cercanía llegaría el momento en
que aun estando juntos no nos pudiéramos encontrar. Mejor me cambio de
ropa y voy a clase, porque con darle vueltas a la cabeza no gano nada y si nos
quedamos solos en casa la distancia se hace insoportable.
Hoy no vamos a
aprender ningún paso nuevo. Creo que es importante que sepan qué
están haciendo. Si no entienden qué es bailar tango, si no entienden
su sentido, podrán hacer los pasos, pero nunca bailarán tango. |
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El tango es
una danza de pareja abrazada con un abrazo que es contención, no estrujamiento.
Abrazar es dar con los brazos abiertos y el que da con los brazos abiertos recibe
con todo el cuerpo. Así unidos, los dos integrantes se desplazan en el
espacio; pero no es un espacio cualquiera. Al contrario, es un espacio creado
por los dos.
Como dicen los Dinze: "El tango niega
las matemáticas porque uno más uno no son dos sino uno, que es la
pareja, o son tres, porque son él, ella y un tercer volumen." Uno
o tres, ¡pero nunca dos! Es un verdadero diálogo corporal y amoroso,
donde los dos manejan la autodeterminación y donde también hay momentos
de silencio, un silencio que necesariamente forma parte de un diálogo,
que lo enriquece si quieren, pero que nunca lo anula.
En
este diálogo, los dos pueden proponer, porque aunque uno tome la iniciativa
del primer movimiento, de acuerdo a como sea la respuesta, ya sea por velocidad,
por amplitud o dirección, es el siguiente movimiento. Por eso hay que aprender
a vivir el error como posibilidad de enriquecimiento. Si esto no hubiera sido
así, el tango no existiría...
No deben enojarse
ante una falla, busquen el contacto con el otro e intenten crear juntos. Finalmente
el tango también es una forma de autoconocimiento, porque así como
en nuestra vida de relación, ya sea de amigos, amantes o padres, conozco
mi calidad de tal a partir del otro, en el tango puedo ser un protector o un protegido,
un dominado o un dominador, puedo ser infinitamente tierno, violento o tal vez
la mezcla de todo eso, y mi pareja está allí para mostrármelo.
Esto que planteo no es fácil, pero sólo cuando
lo entiendan podrán bailar, y además de una manera distinta cada
día: a veces con violencia, otras con ternura, otras en verdadero éxtasis,
pero seguro no interrumpirán la danza.
Mientras volvíamos
caminando a casa, las palabras de Julio retumbaban dentro de mí. Era como
si la frase hubiera tomado forma corporal y danzara en mi cabeza, ocupándola,
ordenándose, tomando armonía y sentido: "El abrazo es contención,
no estrujamiento... tomen el error como posibilidad... si no le doy espacio él
se lo va a tomar... mi pareja está allí para mostrarme cómo
soy... El encuentro es diálogo, no imposición; el diálogo
es escuchar al otro, no suponer; el abrazo es dar espacio, no atrapar; el tango
es dialogar... dialogar... dialogar."
Hoy releo estos
viejos apuntes. Los encontré en el cajón de una cómoda que
había quedado en el sótano después de la mudanza. ¡Cuánto
tiempo ha pasado!, ¿Diez años? Sí, creo que sí. En
aquella época cumplíamos a duras penas dos años de casados
y ya llevamos juntos doce. La crisis pasó y efectivamente los dos tuvimos
que aprender a vivir juntos, así como aprendimos a bailar tango.
 | Mientras
leo estoy escuchando música y Alberto está terminando de arreglar
el jardín. Por cierto ya terminó, veo que entra... está sonando
DANZARÍN. Es el tango que más nos gusta bailar.
-¿Qué estás haciendo? - le digo. -Estoy pensando que
tengo muchas ganas de abrazarte... ¿Nos bailamos un tanguito, mi vida? |