ALCALÁ DE HENARES (Por
Agustín)
jueves, 19 de febrero
de 2004
Alcalá de Henares, ciudad
que toma su nombre del río y de la fortaleza que en otro
tiempo fuera musulmana, amanece fría como corresponde
a un clima continental. El vaho sale de la boca y de las fosas
nasales como humo de dragón, las manos y la cabeza se
congelan e insensibilizan vertiginosamente a menos que se usen
guantes y gorro. El coche está cubierto de hielo y el
hielo se tiene que derretir o hay que rascarlo de los cristales.
Aunque el tiempo apremia el motor del coche requiere paciencia
para calentarse. Luego hay que tener calma para subsumirse en
la intensa corriente del tráfico. Con poca visibilidad
me lanzo como uno más a inaugurar una nueva jornada laboral.
Me dirijo hacia el sur de la ciudad resguardado por las laderas
del Gurugú, unas colinas que flanquean la ciudad orientadas
hacia el mediodía. Llego al instituto con miedo de que
los alumnos se fijen en mi coche. Temo represalias, es fácil
que las haya entre gente inmadura. Suena el timbre, empiezan
las clases y es su transcurrir una tragicomedia llena de ruido
y furia que nada significa. Soy un escarabajo profano boca arriba
observado por una banda de curiosos macacos a quien en el mejor
de los casos ignoran finalmente. Es terrible pero, una de dos,
o montas en cólera como el Pélida Aquiles y te
enervas vomitando bilis y ácido clorhídrico o
no das clase en absoluto y sientes malgastada vida y oficio
a causa del pasotismo de los alumnos, de su indiferencia, de
su desidia y de su perfidia. Y si les llamas la atención
te ladran como rottweilers rabiosos y entrenados para matar.
Poseídos por el espíritu santo o por satanás
actúan como auténticos fanáticos. Y para
más inri los padres que quieren que su hijo apruebe a
toda costa echan la culpa de su holganza y escuálidos
frutos al profesor que es sacrificado como chivo expiatorio
de sus propios defectos. ¡Qué bien vivimos los
profesores ricos en úlceras gastroduodenales y estrés
postraumático! Me pregunto ¿qué hago yo
aquí, metido en semejante turbamulta, en semejante varaunda,
en semejante torbellino, aparte de enfermar, de hinchar mis
venas, de agobiarme? No ejerzo si no de guardián pero
desarmado ante unos desalmados, me miran como a un fantoche
de feria al que le pueden averiar el coche, en definitiva me
realizo como un ecce homo escarnecido. Aquí no se dan
clases de filosofía, se trabaja en una guardería
pero de niños creciditos y consentidos. La cuestión
es tener a los chavales dentro de las (j)aulas, lo demás
no importa. Así es el sistema en el que vivimos.
Y para mi desgracia aquí no tengo un mar y un cielo como
el de Jávea que sirvan de terapia y consuelo a mis afanes.
Solamente una peculiaridad paisajística de Alcalá
agradezco: el vuelo y el anidamiento de las cigueñas.
Es una ciudad abundante
en esta especie de ave que sale a invadir el cielo con su vuelo,
y sus nidos coronan los venerables edificios del casco antiguo;
y es hermoso verlas cual centinelas de la meseta erguirse estoicas
en lo alto y escuchar el afanoso e intermitente crotaleo de
sus picos cuando la familia se halla reunida. Les gustan los
tejados puntiagudos de los pétreos y vetustos edificios
alcalainos, les inspiran confianza y seguridad, quizá.
Sin duda es algo emblemático de la ciudad, ¡algo
que no puede pasarse por alto!
| Sin embargo,
si pasamos del paisaje urbano a la iconografía monumental
el ave que vemos es otra. Son los cisnes del escudo del
cardenal Cisneros, hombre insigne de Alcalá y de
España. Confesor y consejero que fue de la reina
Doña Isabela, dos veces regente de Castilla (a la
muerte de Isabel y a la muerte de Fernando) fue fundador
de la universidad de Alcalá en 1507. |
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Es en ésta dónde
vemos su firma con su escudo de prelado adornando la fachada
imperial y plateresca. Y también dentro, en el primero
de los tres patios, el más bizarro y robusto, con su
pozo en medio para abastecerse de agua.
Aquí en Alcalá asentaron la corte algún
tiempo los Reyes Católicos y nació uno de los
hijos de una de sus hijas, Juana de Castilla, más conocida
como Juana la loca; nació, digo, el que llegara a ser
emperador del Sacro Imperio romano-germánico tras suceder
a su hermano Carlos, Fernando I. Así, son los destinos
de los hombres, el hijo flamenco se vino a morir a España
(Yuste) y el español se fue a regir los destinos de Alemania
y moldavia, donde continuaría su descendencia.
Cabe mencionar también a los patronos de la ciudad, los
niños mártires Justo y Pastor del tiempo de la
Hispania romana que se cristianizaba. Nosaltres els valencians
los conocemos porque a ellos está dedicado una conocida
calle de Valencia.
En la iglesia principal
de la villa complutense reposan sus restos benditos, sus reliquias
venerandas. De época romana es también la casa
de Hipólito, un instituto de la educación de la
juventud aristocrática masculina donde lo que más
me sorprende es un detalle de la vida cotidiana: la ausencia
de sentido púdico a la hora de hacer las necesidades
básicas, pues las letrinas se hallan todas contiguas
en la misma habitación. La privacidad y el intimismo
son cosas modernas.
Y, hablando de publicidad y
de fama no es posible acabar sin mencionar al mayor escritor
de las letras hispánicas. Aquí nació Don
Miguel de Cervantes Saavedra, y se puede visitar la casa natalicia.
En ella contemplamos como era la vida cotidiana de aquellos
tiempos de capa y espada, más dura que la nuestra, sin
duda en cuanto a comodidades, pero, supongo que más tranquila,
libre todavía de las revoluciones industrial y demográfica
que han poblado de heridas la corteza terrestre.
 |
Miguelito estuvo
aquí de niño, quizá jugando a ser un
caballero andante, luego su familia se trasladó a
Valladolid. Hay también una colección de obras
del Quijote en diferentes idiomas, hasta en chino y en latín
macarrónico! |
Y, curiosamente el día
de fiesta que celebra Alcalá es ¡el 9 de octubre
como en Valencia! solo que aquí no fue cosa de fundar
un regne ni del arribo de En Jaume I a estos llanos esteparios
fríos y de ciego sol, sino que vino a este afanoso mundo
este caballero que empuñó espada y pluma y que
si manco quedó en Lepanto contra el turco, no fue tal
a la hora de escribir y soñar. ¡Viva, la andante
caballería!
(Nota de los editores: nos alegra
mucho haber recibido esta nueva versión
de tu artículo Alcalá de Henares, porque habiendo
recibido la primera versión a fines de febrero y sin
haber tenido noticias tuyas después de los acontecimientos
del 11M, algunos andábamos un poco preocupados por tu
suerte. Esperamos verte muy pronto danzando en el círculo)