En
DE POESÍA
Por Pepa Montesinos
"Lluvia
de Jacarandás" de Renato Hernández
Cojo el ordenador y
hago correr los poemas que Renato me había enviado. Cuando los veo pasar
y desaparecer delante de mí, no puedo menos que seguir jugando con ellos
Disculpa Renato.
Una cita de Ernesto Sábato abre el libro, desde
el principio y en palabras del escritor argentino, se evoca "la búsqueda
de lo que está escondido en nuestro corazón". Y no me parece
este libro, sino una búsqueda de lo que está escondido en el corazón;
pero ¿dónde buscarlo?
En los pasos, en la lluvia, en las
pequeñas hojas del árbol bizco, en el mar, en los viajes, en las
calles como ríos, en los árboles, en el paisaje que se mira como
si dijera más de nosotros, que nosotros mismos.

"Soy
un ajeno inventor de historias" dice el poeta frente a la playa de la Malvarrosa
y como si esa sensación de distancia frente a la naturaleza le pesara,
se busca una y otra vez, a través de las sensaciones que la naturaleza
le regala:
"Desde la orilla veo el fluir de la espuma y respiro,
mis brazos mecen el aire y respiro,
mi piel siente el frescor de la brisa
y respiro,
mis oídos escuchan el rumor que camina...
y respiro..."
La naturaleza es, luego él existe y además se salva del dolor de
la existencia:
"La
belleza del mar en abril
nos salva
de un mundo en guerra,
mezquindad
y barbarie."
"La lluvia calma el desasosiego",

tal vez por ello los versos destilen como una calma, hecha a partes iguales
de la tristeza de existir, como lluvia lenta y de la sonrisa de existir como lluvia
lenta, que calara:
EN LAS HOJAS QUE CAEN
"Hay
frío en las hojas que
Caen,
melancolía y mañana.
O simplemente estar
Aquí,
acunando el invierno.
Las guitarras
de los cipreses
callejean
en la tarde helada.
Hay frío
en las hojas que no
caen
melancolía y esperanza."
Y si el ritmo de la soledad es la calma y la aceptación de las horas
a través de la naturaleza; el encuentro con el otro es siempre calor, manos,
tango, palomas, voces, palabras...
"Soy
parte de la música
nocturna
que tú cantas
soy parte
de la danza que tú bailas"
Así, es como yo te he leído y he querido compartirte, en
la alternancia del yo al tú. Del yo atento observador y viajero al tú,
compañía que transciende y hace girar la vida.
"Escucho la voz de la lluvia
cuando
habla
con los jacarandás del verde silencio.
Bailo unido
a ti y adivino
el tango
que llevas dentro y lo hago mío."
Nos
vemos en las danzas.
Pepa